4 Consejos para regular tus emociones
Una de las características del ser humano es su
capacidad para emocionarse. Las emociones se desencadenan por situaciones, personas
y objetos que nos parecen agradables o desagradables.
Las emociones son el motor de nuestra vida pero no basta con tenerlas, hay que saber reconocerlas, vivirlas y hacerse cargo de ellas. El peligro viene cuando nos sentimos dominados por nuestras emociones y terminamos por ser títeres a su mando.
Las emociones no son estáticas sino que ocasionan
reacciones en nuestro cuerpo, efectos sobre nuestras células, nuestro equilibrio hormonal, lo que
se conoce como reacciones psicosomáticas. Estas reacciones fisiológicas ocasionan alteraciones en nuestra circulación, cambios respiratorios, secreciones glandulares, etc.
¿Y quien es el encargado de regular los
aspectos fisiológicos de las emociones?
El que está a cargo es nuestro sistema nervioso. El sistema
nervioso autónomo acelera y desacelera a los órganos y la corteza cerebral. Algunas personas con esa habilidad pueden dominar las reacciones emocionales y
llegar a mostrar un autocontrol casi perfecto, pero por lo general nos cuesta y ello requiere un aprendizaje.
En situaciones de estrés o conflicto se pueden generar estados emocionales poco saludables, pero sobre todo con consecuencias dañinas para nuestra vida.
¿Te parece importante aprender a gestionar tus estados emocionales?
A parte de resolver mejor las
necesidades de ese momento, podrás disminuir el riesgo de enfermedades
de tipo somático, psíquico o emocional.
Mantener una conducta equilibrada adaptándonos a las circunstancias de
forma más objetiva, nos lleva a la madurez emocional.
Apunta estas técnicas que pueden servir para comenzar a gestionar tus estados emocionales de manera mas saludable:
1. Adopta una apariencia tranquila ante
los estímulos que te provoquen temor. Aunque estés nervioso, el
aparentar tranquilidad en tu postura, respiración, gesto, te ayudará a
gestionar mejor la situación.
2. Observa tu lenguaje en la relación con los demás. El lenguaje crea realidades y saber escoger las
palabras con las que nos dirigimos a los demás, puede ayudar a alcanzar los
resultados que deseamos lograr, con mucha mas eficacia que diciendo lo primero que se nos pase por la cabeza.
3. Aclara cada día tus pensamientos.
Procura darle la vuelta a las situaciones o pensamientos destructivos. Puedes probar a hacerte preguntas que te apoyen como: ¿realmente “esto es el final” para mi?,
¿de que me está advirtiendo esta situación?, ¿qué tengo que aceptar?
4. Proyecta en tu mente situaciones nuevas con la información de experiencias del pasado o situaciones nuevas y diferentes. La visualización de la resolución de los
conflictos con la información que tenemos derivada de nuestra experiencia,
es otra arma de gestión emocional que debemos practicar a diario.
¿Qué emociones generan en ti
una sensación de inseguridad o de culpabilidad? ¿Qué impacto tendría en tu
trabajo, tus relaciones y tu salud aprender a gestionarlas?

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